La actual crisis financiera que tiene como centro del debacle económico a Estados Unidos, está causando estragos en varias economías del mundo. A parte de la yanqui, economías como la suiza, la nipona y la alemana están siendo fuertemente afectadas por este fenómeno del subprime. Sin embargo, muchas otras están saliendo airosas de la recesión, dando señales de que hoy en día las economías mundiales son mucho más sólidas a la hora de tolerar shocks externos. Es más, algunos sostienen que mercados emergentes como el brasilero pueden aprovechar este quiebre para transformarlo en una oportunidad de aceleración económica. De todas formas, aún no sabemos que tan profunda pueda resultar esta crisis pues aún no se evidencian los efectos totales en los mercados internacionales. Con la quiebra del Bear Stearn, el quinto banco más importante de EEUU, sumado a la quiebra de 84 sociedades de crédito hipotecario y la desvalorización de otros grandes bancos como el Morgan Stanley y el Citigroup, se encendieron las alarmas en las bolsas mundiales, las cuales en su inmensa mayoría presenciaron fuertes caídas, con excepción de algunas que fueron afectadas sólo de manera ligera. Pero no deja de llamar la atención el cómo ciertos intelectuales y economistas adelantaron que el mercado de la hipoteca inmobiliaria era una burbuja que explotaría en cualquier momento. Además, la FED hace tiempo ya que estaba aumentando sus tasas (de un 1% a un 5,25% en unos cuantos años), dando una señal encubierta de que algo estaba mal. Pero pese a las señales enviadas al mercado, muchos continuaron con sus políticas de inversión intactas, haciendo difícil de entender el porque de su conservadurismo ante una crisis anunciada con bombos (aunque sin platillos). Algunos destacados se han atrevido a comparar la situación actual con la gran depresión del 29... yo pienso que en ese entonces no se tuvo la oportunidad de reaccionar pues el golpe fue en seco, sin tanto pensador anticipando lo que ocurriría (además de que en la actualidad los efectos de la crisis distan muchos de los efectos generados por el derrumbe de Wall Street). Quedamos expectantes entonces (como siempre) de lo que pueda ocurrir en el futuro, aunque me cuadro con el Ministro Velasco cuando señaló que las economías que cuentan con sus cuentas ordenadas, son capaces de sortear las amenazas de la globalización.


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