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Patagonia: otro ejemplo de las empresas a seguir en el "surfeo"

Enviado por Francisco Cerda el 10/05/2007 a las 16:08
Francisco Cerda

Patagonia.jpgEn un post anterior les mostraba la filosofía de Lush: cuidado del medio ambiente, confianza en las personas, propuesta de valor, generación de utilidades. Ahora es el turno de Patagonia. Es que es urgente que cambiemos la forma de hacer empresa, y que estos ejemplos se conozcan, se promuevan y se imiten. Apuesto por un país mejor a través de mejores empresas... definitivamente.

Les transcribo un reportaje al dueño de Patagonia que salió en la última revista Capital.

¡Aún tenemos agua, terrícolas insensibles!

 

   Si bien hay empresas que han dado tímidos, vagos o erráticos testimonios de preocupación por el ambientalismo, el caso de Patagonia está llamado a dejarlas muy a medio camino, si es que no francamente en la lona.  Dueña de la última portada de la revista Fortune, la filosofía detrás de esta empresa productora de ropa y equipos de montaña es de compromiso con el medio ambiente bien pensado.   Resuelto pero no fanático.  Según Fortune, se trata de una empresa en la que todos los conceptos de administración han sido volteados de arriba abajo y de adentro hacia fuera.  En términos simples, dice, es radical.  Tal como a su fundador, el norteamericano Yvon Chouinard, le gusta.  ?Nunca sería feliz jugando bajo las reglas normales de mercado? Quería distanciarme lo más posible de esas caras en trajes estilo corsé que veía en la publicidad de las revistas de las aerolíneas?, dijo en su libro Let my people go surfing (Dejad a mi gente surfear).

 

 

   Chouinard terminó de cabeza de una empresa que tuvo ganancias por 270 millones de dólares el año pasado y que fuera creada en 1972 junto a su esposa Melinda Pennoyer.  Chouinard, quien pretendía estar aproximadamente cero días de su vida tras un escritorio, se transformó sin embargo en hombre de negocios.  Pero él y Melinda tenían claro como el agua que su emprendimiento sería en sus términos.  Es decir, no liberaría toxinas en los ríos, no causaría ataques de nervios y no perseguiría un crecimiento infinito.  No elaboraría basura desechable que la gente en realidad no necesitara.  Cuando las olas subieran y la nieve polvo descendiera, los empleados estarían donde deberían estar:  afuera.  Si el hijo de un empleado estaba enfermo, también estaría donde debería estar: en su casa.

 

 

   El punto no era enfocarse en hacer dinero sino en hacer las cosas bien y las ganancias vendrían solas.  Y, bueno, vinieron.  Vinieron en grande.  ¿A qué se refiere con hacer las cosas bien? Por ejemplo, a que no siempre las cosas 100% naturales son menos dañinas para el medio ambiente, pues hay veces en que es mejor usar un material sintético, pero se pueda reciclar.

 

 

   Eso en cuanto a su historia.  ¿Qué viene ahora, considerando el cambio climático?

 

   ?Estamos entrando al mercado del surf porque no va a nevar nunca más, y las olas van a crecer y crecer?, dice Chouinard.  En respuesta, está abriendo tiendas Patagonia de deportes acuáticos en la costa y en Hawai.

 

 

   ?Todos me dicen que es una compañía subvalorizada, que podríamos hacer crecer este negocio como locos y después abrirnos a bolsa.  Pero eso sería el fin de todo lo que he querido hacer.  Destruiría todo en lo que yo creo?, señala.  Y, para terminar dice:  ?Soy una persona muy feliz.  Nunca me deprimo, a pesar de saber que todo se está yendo al infierno?.

 

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La pelota es mía

Enviado por el miércoles, 16 mayo, 2007 a las 9:02
Gonzalo Gaete

Esto no lo posteo porque en ningún lado tengo la opción "publicar" (sólo tengo las opciones "Mensajes personales", portada del blog", "organizar" y "salir"), pero la verdad es que tenía que escribirlo, lo cual hago desde un profundo sentimiento de pena. Generalmente no soy muy amigo ni de referirme ni de criticar abiertamente a situaciones complejas, donde creo que existe una gran ventaja en sentarse y criticar como se hacen las cosas, tomando como soporte la facilidad que entregan las palabras en dar soluciones, sin tener que asumir el imperativo compromiso para realmente encontrarlas. Pero en esta ocasión lo que me molesta no tiene relación con la forma como se implementan acciones, ni con que si las soluciones por las que se optan son las más adecuadas o distan de serlas, sino que tiene relación con las profundas motivaciones, con las convicciones y los principios que nos mueven.

Hace un par de días, y luego de la crisis ocurrida el sábado 13 de mayo en el metro, el senador Eduardo Frei se refirió al la necesidad de volver al sector estatal el transporte público para solucionar esta crisis, lo cual ha producido una amplia polémica. Sin embargo, en esa misma ocasión, planteó otra situación que no fue tan bullada, refiriéndose a los excedentes que ha dejado el precio del cobre. Eduardo Frei dijo que no era posible seguir ahorrando estos recursos, que era un error inconcebible no gastarlos y de esta forma dejar este excedente fiscal a la oposición para un próximo gobierno, que dada la situación actual, es muy probable que así sea. Estas fueron las palabras de un ex presidente de Chile, del actual presidente de la cámara alta y senador de la república, en donde no ponía el foco en utilizar estos recursos para abordar las problemáticas del país, en como enfrentar la profunda desigualdad existente o en acciones para buscar soluciones a una pobreza que lleva años estancada en nuestra sociedad; sino que pone el acento en no dejar estos excedentes al rival, al que camina por la vereda del frente, para que de esta forma tenga menos herramientas para desarrollar sus estrategias, sacando absolutamente del centro la necesidad que tenemos de ir absorbiendo necesidades realmente apremiantes en el país.

¿Qué es lo que cree? ¿Cuándo entendió que estos recursos son de ellos, por los que se pueden pelear y utilizarlos como quieran? ¿Cuándo se dejó de entender que estos son recursos de todos los chilenos, destinados para esforzarse por dar soluciones a los problemas que tenemos en el país? Esta enorme pequeñez de perspectiva me produce una gran pena que a momentos se transforma en rabia, rabia producida por no poder entender que un parlamentario de alto rango no entienda cual es su misión, que no entienda el porque está ejerciendo ese cargo por el cual se le paga y es su responsabilidad, que tenga una mirada tan miope que casi lo haga caer en la negligencia.

Este comentario lo clasificaría dentro del género “política” si lo hubiese posteado, pero la verdad que lo que quiero con esto es poder escaparme lo más posible de ese marco. Lo que rescato de este comentario vertido por Eduardo Frei es la necesidad de estar más conciente que nunca, esperando que desde donde nos interese desarrollarnos, desde donde nos motive aportar, no caigamos en eso. Espero que no nos encerremos en las palabras, no nos perdamos en ellas y corramos el riesgo de disolvernos, sino que logremos ser sustanciales en donde pongamos nuestros esfuerzos, con una suelta entrega.

En estos días, se me ha hecho imposible dejar de asimilar las palabras de Frei con cuando éramos niños y jugábamos a la pelota, cuando algunas veces el dueño de ella se amurraba luego de una discusión y arreglaba el problema diciendo: “La pelota es mía”. El problema es que ahora no estamos hablando de niños, y mucho menos de estar discutiendo por un pedazo de cuero, que lo peor de todo, no les pertenece. Tengo la secreta esperanza de que alguien realmente haga méritos por ganarse la pelota y jugar el partido. Ojalá que esto sea más temprano que tarde.


Ya debieras tener los permisos

Enviado por el miércoles, 16 mayo, 2007 a las 19:14
Francisco Cerda

Dime si te funciona... y aprovecho de pedirles disculpas a todos por haber tenido que suspender nuevamente el taller.

abrazo y dime si te funciona.

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Pancho Cerda
www.franciscocerda.cl


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