En tiempos en que el interés por la farándula se nos está escapando de las manos, he leído algo bastante interesante, sobre otras funciones que se están buscando en la producción de televisión. Durante los ´80, las teleseries en México tenían un éxito avasallador. Guiaban el consumo, determinaban la moda en el vestir y hablar, etc. Miguel Sabido, vicepresidente de Televisa, se dio cuenta que el mensaje que se transmitía en los shows no podía ser sólo el de las actrices bonitas, las infidelidades y los encuentros casuales. La TV tenía la obligación de educar, y ante la enorme influencia de las historias sobre la población mexicana, decidió agregar en sus próximos proyectos televisivos, mensajes positivos de personajes que resultaran influyentes.
Así, en su siguiente teleserie, una de los personajes más carismáticas proveniente del campo decide llegar al DF a aprender a leer y escribir. La escena tuvo tal impacto sobre la audiencia, que al día siguiente de su emisión, 250.000 personas acudieron a centros de estudio del DF a solicitar cursos para aprender a leer y escribir. Para el final de la serie, 840.000 mexicanos habían solicitado el servicio.
En otro de sus proyectos, y ante el problema de la sobrepoblación en México y el deficiente control de la natalidad, la protagonista discute con su esposo, un tipo machista y holgazán, sobre la imperiosa necesidad de dejar de tener hijos (ya tenía 3). Por consejo de otra protagonista, también muy querida por la audiencia, la mujer acude a un servicio médico a que le receten. La escena de la mujer abandonando el ginecólogo con una receta en la mano fue peak de sintonía, y se comprobó que la serie tuvo un efecto notable en la caída de la tasa de natalidad.
Experimentos parecidos se repitieron en otros países. En Kenya, por ejemplo, la telenovela Ushikwapo Shikamama (cuya traducción sería Si necesita ayuda, ayúdese usted mismo) se transmitió por radio, por ser éste el medio de elección del 96% de la población. Con la mitad del país atenta a la serie emitida dos veces por semana, la historia abordó diversos temas, como control de la natalidad, prevención del SIDA, igualdad de géneros, etc.
Sin duda resultaría muy positivo si estas iniciativas se copiaran en Chile. Las telenovelas locales transitan entre la frivolidad, lo chabacano, el materialismo y el amor interesado. Con enormes audiencias diarias y ante la enorme influencia que tienen sobre el televidente, las teleseries podrían agregar enseñanzas sencillas, pero influyentes: la conciencia ambiental, el control de la natalidad, el desapego a lo material, etc. Si resulta un fracaso enseñar esos temas en la escuela, entonces que los enseñen los hermanos Mercader, la Raquel Thomson, y tantos otros.

