Somos un grupo de jóvenes profesionales a esta altura (la mayoría), que el año 2000 fundamos un proyecto para combatir la pobreza, parados desde nuestra insatisfacción por la forma en la que se estaba abordando el tema en ese tiempo: material y paternalistamente.
Por esos días no estaba trillado el tema de enseñar a pescar en vez de dar los pescados, Yunnus y el Banco de los Pobres no era conocido, y habían dos instituciones más, dirigidas al emprendimiento: la Fundación Mercator y la Fundación Miguel Kast (que me perdonen si habían otras, pero no tengo ni memoria, ni registro).
Formamos las alianzas respectivas, conseguimos el apoyo de la PUC y comenzamos en Renca una historia que habla de más de 60 empresas formadas, 170 voluntarios en distintos momentos, 7 campamentos con los que trabajamos, una Academia de Proyectos Sociales en un colegio, la fundación de la Mesa de Trabajo como instancia de trabajo con las comunidades de los campamentos, y extra-oficialmente: "contagiar" con nuestro virus una de las más importantes ONG's para la lucha contra la pobreza.
Al pasar del tiempo, comenzó en algunos sectores del voluntariado a primar la idea de expandir capacidades o dotar de herramientas, antes que regalar por caridad. También, el emprendimiento comenzó a surgir como el camino a nuestros sueños, esta vez también para quienes tenemos la suerte de no haber nacido en condiciones de extrama vulnerabilidad social. Con esto se multiplicaron los actores de "nuestra industria", comenzamos a sentir que no estábamos aportando valor agregado, la escasa diferenciación dificultaba el reclutamiento de voluntarios y la obtención de fondos, y entonces decidimos entrar en congelamiento. No morir.
Ha pasado el tiempo y la evaluación se va afinando. Es cierto que éramos boutique: caros, complejos y de difícil masificación (la otra cara de la excelencia). También es cierto que ante la irrupción de competencia no supimos diferenciarnos. Ahora creo que junto con esto nos faltó perseverar y ser más agresivos. Factores personales se mezclaron (la necesidad de trabajar de muchos, el nacimiento de mi hija que entonces era el líder de Emprendamos, entre otros), pero no explican el todo. Por estos días conozco de cerca organizaciones que hacen lo mismo que nosotros y que su orgánica les da el poder de existir, crecer y hacerlo bien. Pero nos sigue gustando la idea de renacer desde una nueva insatisfacción con el statu quo. Veamos qué sale.
Finalmente, cierro con dos invitaciones. A los que pasaron por Emprendamos, que se pongan en contacto conmigo para que puedan escribir (puede ser una palabra incluso) en este blog, y comenten desde su perspectiva quiénes somos o fuimos nosotros: TODOS. La segunda invitación es para todos los que quieran participar de esta conversación que planteamos como en la marginalidad en busca de una innovación que haga de este país, un país más feliz, próspero y justo a través de personas que se hacen cargo de sus vidas, que se asocian con otros, que son impecables en lo que hacen, y que establecen relaciones de confianza cariñosa. Están cordialmente invitados.

Sigamos...
Comparto contigo de que muchos factores fueron quitándonos fuerza y energía para seguir haciendo lo que hacíamos, además de ir tomando consciencia de que teníamos que empezar a hacer algo diferente.
Lo hemos conversado, pero quiero volver a poner encima la conversación acerca de nuestro "futuro".
Lo mínimo que yo espero es seguir en contacto, aunque sea "virtualmente", porque nos hacemos bien, porque nos motivamos, porque, al menos para mí, representan un ideal que no quiero perder y que está presente en las palabras y en la cara de todos y revive en mí cada vez que nos encontramos. El mantener vivo esos ideales, nos permite seguir aportando, donde quiera que estemos y con quien sea que nos relacionemos, a que las personas sigamos aprendiendo a hacernos cargo de nuestras vidas, peleando y trabajando por el estilo de vida y el país en que el que queremos vivir.
Lo máximo que espero es que volvamos a trabajar juntos, que volvamos a pensar algún proyecto que incorpore nuestros apendizajes en estos tiempos y donde cada uno pueda aportar lo que es, lo que ha aprendido, lo que sabe y lo que no sabe hacer.
Confío en que nos seguiremos encontrando...