El calentamiento social de los últimos tiempos en Chile no es del todo nuevo. Sin embargo, nos interpela a dar un salto que nunca hemos dado y que nunca había sido tan necesario dar, porque tiene que ver no con demandas de nuestros deseos, si no que con demandas del mundo a todos nosotros como colectivo. Y no nos esperarán. Recuerdo cuando años atrás trabajamos en lo que hoy es el manifiesto de Atina Chile, y partimos por revisar otros manifiestos y conocer sus estructuras. En general nos encontramos con: (1) la declaración del problema, (2) la interpretación de ese problema, (3) la interpretación de la solución, (4) la propuesta concreta, (5) la invitación.
En el caso del partido Comunista por ejemplo, la interpretación es que la solución a los problemas sociales va por el lado de la lucha de clases: burgueses versus proletarios. Yo creo que esa interpretación aunque atendible, no sirve para explicar lo que ocurre ni menos para orientarnos hacia el futuro.
En un intento por empujar hacia un cambio en la conversación, comparto lo que a mí juicio son los ingredientes del calentamiento social:
1.- Hay un alza evidente de odiosidad entre clases: se ha instalado un discurso, surgen nuevos profetas, han aumentado las movilizaciones sociales, se ha organizado la sociedad civil. Dentro de esto, hay algo que me parece más importante: sin discursos articulados hay un ánimo común y una meta-articulación común ("ya no más abusos a los trabajadores").
2.- Las empresas están entendiendo que no pueden "sólo" dedicarse a ganar dinero de cualquier forma (RSE): más allá de que me dedique al desarrollo de la RSE en las empresas, veo día a día que las empresas están entendiendo que hacer empresa hoy por hoy, ya no es como lo era hasta hace poco años en Chile. Ven las amenazas a la sostenibilidad en el largo plazo, y ven los costos directos en el corto plazo, por no hacer GESTIÓN DEL ENTORNO. Demandas, bajas en la reputación, boicot a las ventas, prohibiciones legales, huelgas, cambios en las reglas del juego, etc.
3.- El esquema político, la identidad de la actividad, y sus lideres, están caducos: El esquema de Concertación - Alianza, fundado en el SI y el NO del 88 está llegando a su caducidad final. Un tercio de los chilenos vivos hoy, no habían nacido para el 88. Intentos por desmarcarse de este esquema como Chile Primero o A Tomarse Chile, son reflejos concretos de esto. Sin embargo esto no es nuevo, lo nuevo es que problemas con el esquema están significando problemas con la actividad en sí misma, de hacerce cargo del país.
4.- El grupo más educado de trabajadores espera distintas cosas de las empresas, y esto es una nueva economía: los jóvenes que entran a trabajar no sueñan con grandes beneficios, ni con un contrato de estabilidad o carrera garantizada en las empresas, pero estos son sólo un parte de la fuerza laboral. Al mismo tiempo, los obreros piden revisitar el antiguo contrato social con las empresas. Esta encrucijada es clave en la interpelación que nos hace el mundo.
Algunos temas en las que me siento con más claridades son:
¿Podemos olvidar la lucha de clases? NO. No están sanjados los problemas sociales, y no está obsoleto el planteamiento del problema y su solución. Para un grupo importante, aquí hay una fiesta de la cual ellos no participan.
¿Tenemos problemas en las bases de nuestra economía? Sí. Nuestra estructura de producción, o "de lo que vivimos" debe cambiar a pasos mucho más rápidos. Nuevas tecnologías en la producción de alimentos, productos con valor agregado para el cobre y la madera, aprovechamiento de nuestros tratados para ser plataforma de grandes empresas, exportación de servicios, entre otros. Si nuestra economía no cambia, nuestros ingresos no podrán ser distintos.
¿Hay problemas de concentración? Si y NO. Sí, en tanto no hay condiciones para competencia justa en muchos ámbitos, y no en tanto estas empresas son motores de nuestra economía.
¿Son estos problemas nuevos? No. Nunca en Chile hemos vivido de una manera disitinta, en tanto nunca hemos participado del mundo como un actor desarrollado. Tuvimos mucho dinero con el salitre, creo que como ahora con el cobre, pero no hemos tenido otra manera de ser. Cambiar esta manera de ser implica un nuevo pacto social, nuevos sueños, nuevos profetas, neuvas empresas, nueva educación, otra forma de ser latino, integración, in vestigación, etc. Pero no es nuevo. Lo nuevo es el mundo.
Finalmente,
¿Es este un desafío para cada uno? Sí, de todas maneras sí. Y tiene que ver con entendernos a nosotros mismos de una forma diferente. Entender la oferta que somos para otros, rediseñar lo que esperamos de otros, cambiar nuestra forma de ver el trabajo y la acción emprendedora, re-apropiarnos de la política y los espacios públicos, pensar en colectivo y en global, entre otros.
En fin, hay pega para cada uno y para todos juntos, y esto tiene mucho menos que ver con lucha de clases y mucho más que ver con otra manera de hacer la vida y construir nuestra sociedad.
